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martes, 4 de junio de 2013

Luis Artigue galardonado con el Miguel Delibes de Narrativa

El propio escritor se encargó de dar la noticia en su perfil de las redes sociales. Su novela negra ‘Club La Sorbona’, publicada hace escasas semanas, recibe este prestigioso premio. Define este premio como “uno de esos que han ganado todas las personas que han hecho posible este libro: Merino, Mateo, Martín Ganzo, etc.”.
Reconoce “estar muy contento con la novela y cuando me comunicaron que recibía el galardón sobretodo pensé, qué maravilloso catálogo de gente y qué agradecido estoy a los que lo han ganado antes, qué gran alegría le voy a dar yo ahora a la gente que me quiere”.
Nacido en el pueblo de Villalobar, Artigue confiesa que nunca pensó en llegar a ser un gran escritor “y que de repente te lo den…”, explica mostrándose un tanto abrumado todavía, horas después de recibir la noticia del jurado.
“He recibido importantes premios en poesía y esta novela es una comedia negra, psicológica y de alterne. Para mí es una gran alegría porque es una novela con prosa metafórica y llena de humor que sucede en el lugar donde yo nací, un pueblo lleno de burdeles. A pesar de lo enloquecida que es la trama, estoy muy contento con la prosa”, afirma.
Continúa relatando que en ‘Club La Sorbona, publicada por editorial Alianza “se plantea por qué todo lo moderno se identifica con lo urbano. Sucede en un pueblo, hay una psicóloga y un curandero y todos estos trotamundos del alterne, hacen que lo moderno pueda suceder en el entorno rural, busca un nuevo paradigma de modernidad. Además, en la novela hay una maestra que sobrevivió a la guerra civil diciendo que era traductora y también es una novela sobre esto, sobre los sentimientos que albergan las mujeres”.
Conjuntamente con Luis Artigue en este 2013, quedó en segundo lugar Julio Llamazares. Otros premiados que han recibido este mismo reconocimiento han sido Raúl Guerra Garrido, Luis Mateo Díez o Gustavo Martín Ganzo.
Artigue recibirá este premio el próximo 21 de junio a las 19 h. en el Hotel Felipe IV de Valladolid.

viernes, 19 de abril de 2013

Luis Artigue



Un refinado detective preguntando en cada casa de lenocinio
por la valiosa flauta de pico de Mozart. Un catedrático
reponiéndose de un derrumbe nervioso en la consulta
psicológica de “la tarapeuta”. Un santo curandero. Las
jornaleras del deseo. La hermosa historia de una maestra de
escuela republicana que, durante la Guerra Civil, salvó su vida
impostando un acento extranjero, fingiendo ser traductora y
escribiendo novelas que pasaron por obras clásicas vertidas
al castellano desde idiomas que ella no conocía… Mr. Tatel,
investigador cultural a sueldo de la sala de subastas Christie´s,
ha de recuperar la flauta que a Mozart le fue regalada durante
su investidura como maestro masón. A tal efecto recala en
Violincia, una pintoresca población conocida por contar
con no pocos burdeles con encanto. El refinado sabueso,
utilizando su habilidad deductiva en un lugar en el que la
lógica estándar no sirve, llevará a cabo una investigación
delirante. Y repleta de suspense. ¿Y efectiva?


«Un escritor de raza»
ANA MARÍA MOIX, EL PAÍS

«Autor en posesión de una rara madurez literaria»

J. A. JURISTO, ABC

«Luis Artigue se ha revelado como un novelista muy
original»

NICOLÁS MIÑAMBRES, DIARIO DE LEÓN

«Club La Sorbona es una original y más que paródica
novela negra, psicológica y de alterne»

GERMÁN GULLÓN

«Humor inventivo y dinamitero dentro de ese
mundo bien construido que es Violincia y alrededor
de la inolvidable historia de una maestra de escuela
que deja huella»

LUIS MATEO DÍEZ

«Esta atmosférica novela parece escrita en un
arrebato de sofisticación verbal, de inventiva y de
alegría. Gustará»

LUIS ALBERTO DE CUENCA


ENTREVISTA:
 
Club La Sorbona es una novela esencialmente humorística. ¿En tiempos de crisis busca una vía de escape a través del humor?
El humor hemos de procurar que, en alguna medida, esté siempre en lo que hacemos tanto en tiempo de crisis como en tiempo de calma, pues es el aditamento que nos sintoniza el cuerpo con las ganas de luchar, de vivir y de añadir vida a la vida. Pero no hay duda de que las épocas de crisis son propicias para los retos y el afán de superación. Por eso yo, consciente de que le debía una novela al lugar en el que nací, y también de que, como dejó escrito Valle-Inclán, en literatura lo más difícil es el humor y la poesía lírica, me puse el reto de escribir una novela en la que hubiera mucho humor, algo de poesía, un poco de autobiografía y un alto nivel de invención.
 

¿Qué referencias literarias o culturales han sido las más importantes en la concepción de la novela?
Club La Sorbona se propone algo imposible: hallar el mínimo común múltiplo entre el esquema de las novelas-enigma de Agatha Christie, el humor magnético de John Kennedy Toole y Eduardo Mendoza, el mundo arraigado e intemporal de Miguel Torga y Antonio Pereira, el realismo con impregnaciones fantásticas de Julio Cortázar y José María Merino y la poesía dramática de Valle-Inclán… Sí, esta novela se propone fracasar maravillosamente.


Las trotamundos de alterne, la psicología, la medicina alternativa, la pedagogía, el teatro, una investigación detectivesca, y Mozart… ¿Cómo se pueden llegar a relacionar y conjugar a la vez todos esos elementos?
La prestigiosa teórica de la literatura y profesora de la Universidad de Toronto Linda Hutcheon, en su obra Poética del Postmodernismo, señaló como principales características de la ficción postmoderna la parodia y la estructura pastiche (los cuales son en verdad dos elementos muy útiles a la hora de representar el mundo de hoy). En efecto vivimos tiempos vertiginosos en los que la realidad parece haber sido sustituida por la actualidad, y tales tiempos no proceden por decantación sino por acumulación. Por eso a mi juicio la novela del hoy, como la vida hoy, no ha de presentar un solo tema sino atender argumentalmente a esa diversidad y esa multiplicidad que conforman nuestra identidad y nuestro día a día… En esta ocasión la argamasa que relaciona y conjuga esos temas es el humor entendido como una refinada invitación a la embriaguez prudente… O no tan prudente.


La novela crea un mundo muy particular que usted parece conocer muy bien ¿cuánto del todo se basa en hechos reales?
Nací y crecí con apacible idealismo en el marco en el que transcurre esta novela, pero lo he representado según lo veo reflejado en los espejos del callejón del esperpento… Es como coger la naturaleza es básica de alguien, y distorsionarla, y aumentarla. Es como disimular la autoficción.


En Club La Sorbona aparecen y desaparecen muchos personajes diferentes, ¿tiene especial recuerdo de alguno en concreto?
La maestra doña Enriqueta –homenaje sentido a las maestras rurales de la Institución Libre de Enseñanza- es uno de mis personajes favoritos de este libro, seguido muy de cerca por un curandero y sanador de alma constelada llamado Arnau. En ambos, además de un conmovedor interés por los otros y por lo otro, hay un aspecto que me interesa mucho: han hecho de la austeridad algo tremendamente seductor.


La historia utiliza un lenguaje muy elaborado mezclando lo culto con lo popular, ¿ha sido compleja la escritura y la mezcla de registros?
Esa mezcla, representada sobre todo en la confrontación del victorianismo del detective inglés Mr. Tatel con las meretrices y los rudos lugareños, creo que no se manifiesta tanto en la narratividad en sí como en los diálogos. Tal vez un novelista es en esencia un escuchador de voces. El contraste de las voces en esta novela hacen gracia porque provienen en buena medida de la escucha o no han perdido esa frescura. De hecho, observando el deambular investigador y deductivo de Mr. Tatel de noche en noche y de prostíbulo en prostíbulo, el lector podrá darse cuenta de que se habla mucho del humor inglés, pero, en realidad, los ingleses no tienen sentido del humor: es que son así y nos hacen gracia.


¿Volverá al universo de Violincia en el futuro?
Ojalá. Pero sea así o no yo lo que quiero es seguir enfrascado en alguna lucha creativa de cierta dimensión.


miércoles, 29 de septiembre de 2010

La mujer de nadie – Luis Artigue

“La mujer de nadie” cuenta una historia tan simple que parece casi imposible —o innecesario— hacer literatura de ella. Pero Luis Artigue la hace, y la hace con sabiduría, con belleza, con ingenio y, sobre todo, con un temple inusitado que convierte una trama sencilla en una serie de metáforas de proporciones universales.
“La mujer de nadie” nos sumerge en la azarosa existencia de Remedios Varo, una pintora de principios del siglo XX que vive apasionadamente y ajena a cualquier convención mientras la Historia, con sus guerras (la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial), la expulsa primero de España y después de su exilio en París, para terminar en México. Y se podría columbrar, merced a estos elementos, que estamos ante una nueva “clásica” novela sobre la guerra, o ambientada en ese fecundo caldo de cultivo literario que es la mitad del siglo XX; pero nada más lejos de la realidad. Este libro utiliza el entorno y los acontecimientos históricos como un marco importante, pero no definitorio, para mostrar el orgullo indomable de una mujer que no se arredra ante los incontables obstáculos que se le ponen en el camino.
Entre estos se cuentan la guerra y el exilio, como ya hemos citado, pero también otros menos comunes: el amor, por ejemplo, en la figura de sus distintos amantes, los cuales van surgiendo a modo de arquetipos, en un rol que ha sido tradicionalmente asignado a los personajes femeninos. El enfrentamiento con los hombres, de hecho, está presente en toda la novela: no tanto como una reivindicación del papel autónomo de la mujer, cuanto como un ejemplo que sirve para poner frente al lector los prejuicios de una sociedad cimentada en ideas patriarcales y masculinas. Muestra de ello es la relación que Remedios entabla en París con miembros de la vanguardia surrealista, por la que se siente atraída a nivel intelectual; pronto descubre que, en realidad, el surrealismo (y, por extensión, cualquiera de los movimientos vanguardistas de principios del siglo XX, como también todos aquellos que se han sucedido después) es una nueva dictadura, la de los sueños y el subconsciente, frente a la ya establecida, la de la razón y lo correcto. Como la protagonista afirma: «Me ha parecido que […] André Breton, como sabe que Dios no existe, intenta ocupar su lugar.»
La impresión de ser sólo «una acompañante» dentro de un mundo (el artístico) que la acepta como figura secundaria la hace comprender la necesidad de salvarse a sí misma. De ahí su huída a París, primero, y a México cuando unas u otras tropas ocupan sus distintos hogares; de ahí su búsqueda de un hombre que reúna todas las cualidades que necesita, y que sí encuentra, sin embargo, en dos grandes protagonistas que se convertirán en amigas e iniciadoras: Anaïs Nin y Leonora Carrington. Más allá de su carácter sensual (sobre todo con la primera), esas relaciones le proporcionarán una visión serena sobre la forma de afrontar su existencia. Una existencia que terminará en México después de comprobar que, tras una vida de retos y desafíos, «resignarse a lo real es el final de todo gran aventurero»; acomodada gracias al dinero de un hombre al que respeta, pero no ama, en cierto modo sola y sin compañeros, Remedios acepta su periplo como un todo, sin maniqueas decisiones finales.
Artigue ha escrito un libro bellísimo y sin concesiones, repleto de preguntas sin respuesta, pero con múltiples sugerencias. Los epígrafes surrealistas que abren cada capítulo son el emblema de su estilo: envolvente, lleno de comparaciones logradas y con una voz narrativa fascinante, un muerto que confiesa desde el más allá saber todo lo que acontece y que lo revela con pericia. Todo un acierto para imprimir misterio y enjundia a esta historia de fortaleza, de orgullo y determinación que va más allá de géneros y roles, presentando a un ser humano que decide vivir por encima de todo, incluso de sus propios miedos ante la posibilidad de equivocarse.
Sin concesiones a tendencias o modas, “La mujer de nadie” es un libro que nos recuerda que la buena literatura es aquella que nos seduce y nos inquieta. Si tienen la oportunidad, compruébenlo por sí mismos.

http://www.edicioneslinteo.com/narrativa/lamujer.html

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